Hay pocas cosas menos originales que hablar de creatividad.

Se han escrito miles de libros sobre la creatividad. Mientras lees esto, hay miles de personas escribiendo sus reflexiones sobre la creatividad. Nos explican cómo ser más creativos, cómo superar bloqueos creativos, qué características tiene una persona creativa, etcétera.

Hay textos que aseguran que la creatividad es algo exclusivo de unos pocos. Otros aseguran que todos somos creativos, sólo que algunos lo entrenan más que otros. Algunos, incluso, aseguran que es algo que mucha gente cree tener (sin tenerlo).

Pero hay un concepto que se repite mucho entre los textos que hablan de la creatividad: La creatividad es algo que todos queremos tener.

Bibiana Ballbè, en su libro Las 21 claves de la creatividad, nos cuenta que muchos especialistas consideran que sólo entre el 5% y el 20% de la creatividad de una persona tiene un origen genético. Lo que quiere decir que, al menos, un 80% de nuestra creatividad depende del esfuerzo y la dedicación que pongamos en tenerla.

Así que, en vez de hablar de lo que nos puede hacer más creativos, vamos a hablar de 3 de los más temibles enemigos a los que se enfrenta nuestra capacidad creativa:

El silencio.

No hablar, no compartir, no debatir, no discutir convierten tu mundo de las ideas en un territorio más pequeño y limitado. Para llegar a una buena idea, tienes que transitar a través de muchas ideas; la mayoría de ellas las tienen otras personas. Así que, habla más y serás más creativo.

Los prejuicios.

Nuestro día a día está lleno de prejuicios sobre formas de vestir, hablar, pensar, comer… que nos hacen perder capacidad creativa, porque los prejuicios nos encorsetan en una cantidad muy limitada de opciones. Lo mismo pasa en el mundo de las ideas. Bloqueamos ideas excéntricas (nuestras y de otros) por considerarlas irrealizables, y no nos damos cuenta de que detrás de una excentricidad se puede esconder una muy buena propuesta. Así que no encorsetes tus opciones; maneja un abanico amplio y variopinto. Las buenas ideas se componen de lógica y locura.

El ego.

Es, seguramente, el obstáculo más grande y más difícil de saltar. Nuestro ego tiene sus herramientas de autodefensa arraigadas en el subconsciente y en nuestra forma involuntaria de actuar. Nos dificulta la autocrítica, poder mirar hacia dentro y ver qué hemos hecho mal para que una situación se volviera en nuestra contra y nos causara dolor. Nuestro subconsciente siempre nos obliga a mirar hacia lo que los demás han hecho mal, a cómo los demás nos han hecho daño. Esta condición que, a priori, parece muy alejada de nuestra capacidad creativa es, en realidad, la clave de toda riqueza creativa.

¿Por qué?

Uno mismo es la principal fuente de creación de cada uno de nosotros. No aceptar o no indagar en nuestro lado más oscuro, nos impide tener un conocimiento amplio y acertado de nosotros mismos. El conocimiento sesgado y tendencioso de nuestra personalidad, limita mucho nuestra capacidad creativa. Así que, dile a tu superyó que se eche a un lado, un rato, y te deje ver a esa persona imperfecta e insoportable que convive con tus verdaderos sentimientos. En esa explosión de pasiones y contradicciones se encuentran tus mejores ideas.

Por eso, en SAO nunca dejamos de hablar, discutir y compartir; experimentamos con nuestros propios prejuicios; y criticamos constantemente todo lo que somos y hacemos. Porque algunos días somos más creativos que otros, pero nunca dejamos que un reto se convierta en un bloqueo.