Ante la duda pide un traductor de verdad.

 

Las nuevas tecnologías nos han proporcionado muy buenas herramientas, eso es innegable. Con herramientas como Google Translate, el famoso (e infame) traductor de la multinacional, y muchos otros, parece que ya no sea necesario aprender idiomas teniendo una máquina que lo hace por nosotros. Hay quien lo utiliza, incluso, para traducir textos enteros… con desastrosos resultados. Aquí van tres pruebas que revelan por qué es mejor contratar un traductor profesional.

  1. Bad translator

Esta divertida herramienta te permite escribir un texto cualquiera (en inglés) y traducirlo varias veces para ver cómo acaba. Evidentemente, la traducción resultante no tiene nada que ver con lo que se haya puesto originalmente. Nosotros probamos algo sencillo; “SAO is a creative factory”.  De algún modo que no alcanzamos a comprender, llegamos a “Crative Rolina”. Quizá deberíamos cambiarnos el nombre.

  1. Google Translate sings…

La cantante Melinda Kathleen decidió, un día, ver qué ocurría si traducía la letra de una canción del inglés a otro idioma, y vuelta al inglés para después intentar cantarla. Así nació “Google Translate sings”, que ya tiene más de 25 canciones, cada una más divertida que la anterior. Os dejamos un ejemplo (¡lo sentimos, aficionados a Queen!)

  1. Este vídeo.

De la mano de la agencia JWT, la compañía de traductores Elan Languages presentó este divertido anuncio para vender sus servicios.

¿Necesitáis alguna prueba más?