El tiempo en el que la comunicación se dirigía a todo el mundo ha quedado muy atrás. Ahora los mensajes en marketing se preparan para grupos delimitados de personas. La publicidad está mucho más dirigida hacia los clientes potenciales. Las marcas ya no esperan llamar la atención del todo el mundo; prefieren estar muy presentes en grupo delimitado de posibles consumidores.

El método que se usa en marketing para reconocer y atrapar a potenciales clientes es lo que, hoy en día, conocemos como funnels o embudos de marketing.

A partir de ese punto, empiezan a trabajar los funnels comerciales; esos procesos en los que un usuario altamente interesado en nuestro producto o servicio se convierte en cliente. Este proceso se desarrolla en los departamentos comerciales o de atención al cliente. Es el momento en el que nuestros profesionales en ventas guían y ayudan a los usuarios a completar el proceso de contratación.

Algo parecido a todo este proceso sucede en nuestra página web, a través del funnel de conversión.

Toda página web tiene, al menos, un objetivo. Puede ser vender productos, ganar suscriptores o conseguir que el usuario contacte con nosotros. Y el funnel de conversión es el conjunto de pasos a través de los cuales hacemos navegar a nuestro usuario hasta que ejecuta la acción que deseamos.

Tanto si lo planificamos intencionadamente como si no, nuestra página web siempre tiene un funnel de conversión o embudo. Es decir, muchos usuarios entran, pero sólo algunos compran. La gráfica resultante tiene forma de pirámide invertida o, lo que es lo mismo, de embudo. Esto siempre es así; la cantidad de gente que entra en la web es mayor que la cantidad de gente que completa el proceso o, dicho de otro modo, no todos los que llegan a la web acaban interesándose en nuestro producto o servicio.

Este funnel nos permite ver en qué puntos de nuestro sitio web se producen más abandonos. Cuándo el usuario desiste en comprar, contratar o contactar con nosotros.

Si la mayor parte de abandonos se produce en la página de inicio, seguramente, no estés transmitiendo bien tu mensaje. El usuario no está entendiendo los beneficios de tu producto o servicio y prefiere sopesar otras opciones. Si el principal abandono es en el proceso de compra, posiblemente, tengas un proceso demasiado tedioso o complicado que hace que los usuarios se cansen antes de completarlo. Cuando el usuario navega por diferentes páginas, pero no ejecuta la acción que esperas de él, hay algo en tu comunicación que está fallando; está claro que el producto o servicio interesa, pero, por alguna razón, no motiva lo suficiente para llegar al último paso.

En SAO Branding te ayudamos a revisar bien donde tu embudo se convierte en un tapón, y aplicamos las soluciones necesarias para que los usuarios encuentren el camino y la motivación para contratar tus servicios.