El valor del branding: Hoy en día, el branding va muchos más allá del logo, la imagen y la comunicación de una empresa o proyecto. Empieza a trascender, incluso, a la experiencia del usuario y su nivel de satisfacción.

Las marcas se han convertido en entes, seres vivos que coexisten en la sociedad. Buscan identificarse con un grupo concreto, mimetizarse y convertirse en un miembro más. Sin embargo, también los usuarios buscan consumir marcas más allá del servicio o producto que ofrecen, utilizándolo como un modo de ser reconocidos socialmente dentro de un grupo.

Pertenecer a un grupo

El valor del branding ha sabido identificar esa necesidad humana: la necesidad de pertenencia a un grupo concreto; separarse de la masa homogénea, en la que todos somos iguales, tenemos los mismos sueños y las mismas oportunidades, para unirnos con personas con las que conectamos, por encima de las cualidades comunes.

Resumiendo, el branding se ha convertido en una herramienta que, en sí misma, es un elemento de consumo para el usuario. Un ejemplo muy claro podría ser el de Apple. Muy probablemente, una persona que se compra un producto de Apple tarde mucho en volver a adquirir otro producto de la marca, sin embargo, mostrará su dispositivo con orgullo, haciendo gala de la marca a la que se ha “afiliado”.

Esto sucede cada vez con más frecuencia, ahora que las marcas se han convertido en contenedores de valores. Las personas tenemos la posibilidad de visibilizar nuestra actitud ante la vida en el branding. Para que se entienda, no es tan importante comprarse unas zapatillas de ecoalf, como que se vea que son de ecoalf. Si sólo compras el producto, estás haciendo un consumo sostenible. Si además luces la marca, estás siendo una persona sostenible, estás difundiendo el valor, promocionando tu gesto y alentando a otros a hacerlo.

Todo el branding comunica

Piénsalo bien, a todos nos ha pasado. Tal vez, has organizado un cumpleaños para los amigos de tu hijo y has comprado bebida de cola de marca blanca. Pero si has invitado a casa a alguien a quien le quieras causar buena impresión, seguramente, compres coca-cola; la marca original, porque tú también quieres ser eso para esa persona: alguien con identidad, al margen de la marca blanca humana.

Esta sea, seguramente, la función principal que debe plantearse una empresa a la hora de iniciar o relanzar su actividad: sopesar bien dónde quiere encajar. Aunar y recoger bien los valores de aquellos grupos de personas en los que quieren integrarse. Y mantenerse activo en dichos grupos para interactuar y evolucionar con ellos, y no convertirse en el amigo rarito al que nadie llama para tomar cañas.

En SAO Branding leemos entre líneas los valores en los que se mueve cada marca y analizamos los nuevos principios que las personas integran en sus vidas, para ubicar a cada empresa o proyecto en la mejor posición posible; en su match social perfecto.

Pamela Pons Copy