A ningún trabajador le gusta que su empresa le venga con cuentos, pero ¿qué tal estaría retenerlos con juegos?

La diversión es una base del aprendizaje y de la socialización humana. Los humanos estamos habituados a ella y la buscamos, por lo que integrarla en una actividad como el trabajo, podría ser la respuesta a la pérdida de talentos. Esto puede ayudar a la creación de un buen ambiente laboral.

La movilidad laboral es un tema muy hablado. Mantenerse en la misma empresa durante mucho tiempo, está dejando de considerarse algo imprescindible. Queremos ascender, cambiar, mejorar y reinventarnos. Además, el dinero no siempre resulta ser el detonante de un cambio laboral.

La progresiva concienciación sobre el mobbing y el cambio en las perspectivas profesionales, ha provocado que los profesionales de Recursos Humanos, directivos y psicólogos, se fijen en el ambiente laboral. Muchos estudios aseguran que los trabajadores felices, producen más. Es por eso por lo que en muchas ofertas se insista en el ambiente positivo y libre de estrés en el que se trabajará. Se requieren trabajadores con buen ánimo, positivos y entusiastas. Cuando estos mismos llegan, hay que retenernos, hacer que se comuniquen entre ellos y formar un sentimiento de pertenencia.

Aquí podemos recurrir a la vieja sabiduría de que nada une más que un enemigo común. Ese enemigo común lo convertiremos en un juego.

Las relaciones de los trabajadores se fortalecen si estos persiguen un objetivo ajeno al de su empleo. Esto les ayuda a conocerse como grupo y como individuos. Relacionar a los compañeros con experiencias positivas favorecerá las posteriores comunicaciones laborales.

La gamificación debería ir por encima de la competición en aquellas empresas que quieran unión y una mejora de la eficiencia de cada trabajador individualmente. Esta técnica permite plantear retos que desafíen capacidades de los jugadores y mejorar su autoestima al superarlos. Además ayuda al desarrollo de aptitudes como la toma de decisiones, creatividad, iniciativa y resolución de problemas.

Esto deriva en el desarrollo por parte del trabajador de un vínculo con la empresa y compañeros. Aprenden unos de otros y sacan un mayor provecho a su capacidad como grupo. Se genera un clima laboral amigable y eficiente, libre de mobbing, donde los trabajadores se quieran quedar.

No nos podemos conformar con una actividad o yincana simples e improvisadas. Por eso, en SAO podemos ayudar a las empresas que optan por este acercamiento. Ofrecemos una visión profesional y creativa de cómo integrar la gamificación en el trabajo.

Es un juego que nos tomamos muy en serio.