Cuando hablamos de marcas y estrategias, solemos hablar de consumidores y usuarios. Pero, la verdad es que, más bien, deberíamos hablar de personas y sociedades, y entender la marca como un personaje más dentro de ese escenario.

Las marcas tienen ciclos, igual que las personas. Un día somos jóvenes y al siguiente nos hemos vuelto viejos. Cuando hablamos de números, curvas y ciclos, vemos ese proceso en la que una marca nace, al año, empieza a crecer, con el tiempo, alcanza su madurez y, finalmente, entra en declive.

Sin embargo, como personas, lo que vemos es que un día fuimos a Mercadona, después lo cambiamos por
Lidl y, ahora, estamos comprando tomates ecológicos en Aldi. No somos conscientes de dónde vienen estas marcas, de cómo aparecieron en nuestras vidas, ni siquiera, de que ya no están de moda.

¿Cuándo debemos cambiar de estrategia?

Por lo general, las marcas suelen esperar hasta esa fase de declive, o envejecimiento, para empezar el proceso de rebranding y volver a posicionarse en el mercado. Inician el cambio cuando lo que ven ya no se parece a lo que les gustaría ver. O, mejor dicho, cuando el consumidor está empezando a mirar hacia otro lado y las están perdiendo de vista.

Pero, ahora mismo, este consumidor que debe marcar los siguientes pasos a seguir, está sumido en un fuerte proceso de cambio.

Se relaciona menos en persona, compra más por Internet y hasta puede que se haya ido a vivir al campo. Ahora tiene acceso a más información y, sin embargo, la mayor parte de lo que lee es engañoso. Valora más las opiniones aisladas que los datos oficiales. Desconfía de los poderes, los medios y los servicios públicos. Ha padecido depresión o ansiedad. Se ha vuelto más ahorrador. Tarda más en tomar una decisión de compra. Critica hoy lo contrario a lo que criticaba hace un año. Y vota a unos candidatos que prometen devolverle una felicidad que, tal vez, nunca tuvo.

¿Cómo diseñas una estrategia de marca en este contexto?

Tal vez, ha llegado el momento de abrir el concepto de rebranding para convertirlo en un ejercicio que se haga todos los días y todos los meses. De manera viva, con menos control y mucho más seguimiento. Permitiendo que tus usuarios interfieran en su evolución y desarrollo. Porque la verdad es que la publicidad nunca ha manipulado tanto al consumidor, como el consumidor ha manipulado a la publicidad, ha marcado sus pasos y ha creado tendencias. Y, por mucho que sintamos que nosotros hemos buscado a nuestros consumidores, la verdad es que son ellos quienes nos han elegido a nosotros.

Por qué lo hicieron y por qué se han quedado son la clave de las estrategias que debemos tomar en el futuro próximo.

Sigue a tus usuarios de cerca, participa en aquellos movimientos y comportamientos que les representen. Hazles sentir que tu marca es una comunidad en la que pueden sentirse cómodos y seguros.

Y deja que en SAO Branding recorramos por ti todas esas emociones que tu marca puede despertar, cada nuevo día, en tus consumidores pasados, presentes y futuros.

El mundo y tu marca. ¿Cómo mantenerla viva en un escenario cambiante?