El cambio climático, le pese a quien le pese, es una realidad.

Ahora bien, no nos encontramos aún en la fase apocalíptica del asunto sino que aún podemos poner remedio a la enfermedad.

Como la mayoría de las grandes compañías están tratando de hacer, es hora de ponerse la etiqueta verde y remangarse la camisa para apostar por un tipo de economía que tenga en cuenta al medio ambiente, se nutra de él a la vez que lo preserva, ayudando así a la cadena circular de la naturaleza.

No obstante, lo que la mayoría de la gente no sabrá es que, internet a pesar de parecer un ente que no tiene presencia más que en la pantalla de nuestros ordenadores, tablets y smartphones –porque nos han vendido muy bien eso de la nube y nos lo hemos creído- si fuera un país estaría entre los siete países que más contaminan a nivel mundial.

¿Cómo es esto posible si yo estoy en mi casa, con mi ordenador y no veo que emita ningún tipo de huella de carbono?

Bien, tu ordenador no lo hará –aunque habría también que medir el coste de carbono que le ha supuesto al medio ambiente su fabricación-, pero la energía que necesitas para que internet llegue a tus ojos y consecuentemente a tu cerebro tiene un impacto directo en el planeta tanto en cuanto su modo de obtención en la mayoría de los casos no proviene de energía sostenible como la eólica o la solar.

Pongamos un ejemplo, ¿sabías cuánto cuesta en gramos de carbono emitidos al planeta enviar un twit o un email?

Un twit está alrededor de los 2 gramos, y un email alrededor de los 4 gramos. Para que te hagas una idea, un grano de arroz pesa más o menos 0,026 gramos, por lo tanto 3 gramos de CO2 equivaldrían al peso de 10 granos de arroz. ¿Te parece poco? Ahora multiplica por la cantidad de emails y twits que una persona envía al día y multiplícalos por al menos la mitad de la poblaciones mundial ¿Resultado? Una cantidad indecente de CO2 que nuestro planeta cada vez es menos capaz de digerir.

Es conocido que los estándares de emisión han sido preestablecidos para industrias como el sector automovilístico o la construcción, sancionando de alguna manera las malas y viejas prácticas de fabricación y usos, pero, si queremos llegar a buen puerto debemos aplicarnos el cuento y analizar nuestro impacto cotidiano en el medio ambiente.

Teniendo en cuenta todos estos datos, y hablando en términos de diseño, en SAO Branding apostamos por la pureza de la experiencia de usuario y por el medio ambiente porque, además de que trabajamos en un entorno natural, somos conscientes de que la calidad mediambiental del futuro está pasando por nuestras manos, y estamos convencidos de que pequeños gestos harán posible la sostenibilidad y convivencia para el futuro.

Pero ¿cómo? Estamos comprometidos con el diseño de webs low carbon.

Webs eficientes que optimizan los recursos como videos, imágenes, programación para que la energía utilizada sea la menor posible haciendo a su vez más directa, accesible y limpia la experiencia de nuestros clientes y usuarios sin abandonar la creatividad y vanguardia del diseño. Optimizamos diseños y recursos para conseguir una velocidad de carga mucho menor que, además de favorecer la experiencia de los usuarios con páginas bien pensadas, limpias y dinámicas, contaminará directamente mucho menos al medio ambiente.

Además, trabajamos con la ONG Carbon Proof, que miden el impacto de tu URL  y lo certifica con un sello MAPAMA que otorga el Ministerio, y que analiza el balance en emisiones de CO2 y lo convierte en cantidades de árboles necesarios para enfrentarse a esa huella de carbono. Y si no puedes hacer frente a su optimización suples su valor plantando pequeños árboles por medio de Carbon Proof que se comprometen a la reforestación en ciertos parques naturales de la península. Una gran solución que fomenta la inteligencia y eficiencia del diseño, con la reforestación de los bosques.

No lo dudes, si apuestas por creatividad y medioambiente, apuesta por nuestro equipo que antes de actuar, piensa. SAO Branding, hacia la naturaleza del diseño.